
Es una marca de Casa Tequilera de Arandas, empresa fundada en 1995 por don Nicolás Martínez Lara y su familia en el corazón de los Altos de Jalisco, con presencia en más de 42 países y acumulando medallas en certámenes de prestigio internacional.

En Arandas, Jalisco, la tierra es roja. El agave azul tarda entre siete y ocho años en madurar sobre esos suelos minerales. El Maestro Tequilero Gilberto Jasso reposa el destilado en barricas de roble americano y luego lo somete a sticks de madera ligeramente ahumada hasta lograr un color que no existe en ningún otro tequila del mundo: el negro absoluto de Hacienda de Tepa Black (Milenio, 2025).
Un producto así no puede vivir en el anaquel de la misma forma que los demás.
Tequila Hacienda de Tepa es una marca de Casa Tequilera de Arandas, empresa fundada en 1995 por don Nicolás Martínez Lara y su familia en el corazón de los Altos de Jalisco, con presencia en más de 42 países y acumulando medallas en certámenes de prestigio internacional (Líder Empresarial, 2023).
Hay tequilas que se ven como todos los demás aunque no lo sean. Hacienda de Tepa Black nació para ser distinto: el primer tequila negro del mundo, producido 100% de agave azul, con una botella oscura y un perfil de sabor que mezcla tradición artesanal con una audacia que pocos destilados mexicanos se han permitido (LJA Aguascalientes, 2025). Un producto que, en una cata a ciegas, gana por originalidad antes de que alguien lo pruebe.
El problema es que en el canal de autoservicio y en el retail de licores, la originalidad del producto no siempre sobrevive el viaje desde la bodega hasta el piso de venta. Rodeado de botellas similares, en un segmento donde la competencia visual es feroz, Hacienda de Tepa corría el riesgo de convertirse en otro tequila más en un anaquel lleno de tequilas.
Tequilera de Arandas consolida un legado proyectado a nivel internacional bajo un propósito claro: elaborar tequilas ultra premium, 100% de agave, que reflejan la riqueza cultural y el carácter de su tierra (Líder Empresarial, 2025). Ese propósito necesitaba un punto de venta que lo comunicara con la misma contundencia.
El reto que Hacienda de Tepa planteó a AIM era tan preciso como exigente: construir un exhibidor de piso que fuera tan sofisticado como el producto que iba a contener. Negro, elegante, con la presencia de una pieza de exhibición de lujo, capaz de detener al shopper en medio del pasillo y decirle, sin palabras, que lo que tiene enfrente no es un tequila convencional. Y que lo hiciera en 208 centímetros de altura con la discreción de quien no necesita gritar para ser escuchado.
AIM diseñó, desarrolló y produjo el Exhibidor de Piso para Tequila Hacienda de Tepa: una estructura vertical de alto impacto que traduce la estética del producto en arquitectura de punto de venta.
La construcción parte de un tubular de 2" × 1" con lámina terminada en pintura electrostática color negro brillante y varilla en acabado brillante. Esa combinación no es accidental: replica, en acero, el mismo contraste que define a Hacienda de Tepa Black — la botella oscura, los detalles dorados, el minimalismo que sugiere profundidad. El exhibidor no intenta competir con el producto. Lo continúa.
Con 57 cm de frente por 47 cm de fondo y 208 cm de altura, el exhibidor alcanza una escala que impone respeto sin ocupar demasiado espacio. Tres niveles de exhibición, cada uno con capacidad para cuatro botellas, dan una capacidad total de doce piezas — el número justo para desplegar el portafolio de Hacienda de Tepa con amplitud sin saturar la lectura visual. En el segmento de tequilas premium, donde la escasez percibida es parte del valor, doce botellas bien presentadas comunican más que cuarenta amontonadas.
El sistema de comunicación es completo e intercambiable en tres puntos: el copete superior, el área intermedia con rieles para artes en ambas vistas del exhibidor, y el faldón inferior. Esta arquitectura de comunicación en 360 grados permite que la marca hable desde arriba — donde el shopper la busca primero — hasta abajo — donde los precios y las referencias complementan la decisión. Y el hecho de que cada arte sea intercambiable significa que el mismo exhibidor puede adaptarse a distintas campañas, lanzamientos o temporadas sin necesidad de reemplazar la estructura.
El resultado es una columna negra de más de dos metros que hace en silencio lo que la mayoría de los exhibidores no logra con todo el ruido visual del mundo: crear un microclima de marca dentro del pasillo. El shopper que se acerca a Hacienda de Tepa no llega a un anaquel. Llega a un espacio.
Como apunta LJA Aguascalientes (2025), Hacienda de Tepa Black es "una obra maestra que fusiona con una audacia revolucionaria" nacida en el corazón de los Altos de Jalisco. Esa audacia, trasladada al piso de venta a través del exhibidor, produjo efectos concretos en la experiencia del shopper.
El primero fue de categorización inmediata. En un pasillo de licores donde la mayoría de las marcas compiten por el mismo tipo de atención visual, la torre negra de Hacienda de Tepa creó de inmediato su propio territorio. No era necesario leer el nombre de la marca para saber que lo que había ahí era distinto al resto: el color, la verticalidad, los detalles en acabado brillante sobre el negro mate lo decían antes de que el ojo terminara de procesar la escena.
El segundo fue de jerarquización del portafolio. Los tres niveles del exhibidor permitieron organizar las referencias de Hacienda de Tepa — Blanco, Reposado, Black — en una lectura vertical clara: el shopper que recorre la estructura de arriba a abajo recorre también el portafolio de la marca, de la expresión más fresca a la más compleja. Esa narrativa de producto, construida desde la arquitectura del exhibidor, es la que convierte una visita al punto de venta en el comienzo de una relación con la marca.
El tercer resultado fue de posicionamiento premium sostenido. Con su diseño distintivo y un sabor refinado, Hacienda de Tepa se posiciona como un producto que refleja el vínculo entre historia y modernidad (Milenio, 2025). Un exhibidor que replica esa estética en su construcción no solo presenta botellas: construye percepción de valor. El shopper que ve Hacienda de Tepa en una torre negra de acero brillante la percibe diferente a si la viera en una charola de anaquel compartido. El precio del tequila no cambió. La disposición a pagarlo, sí.
El cuarto resultado fue de flexibilidad de campaña sin costo estructural adicional. El sistema de artes intercambiables en copete, área intermedia y faldón permitió a Hacienda de Tepa actualizar el mensaje del exhibidor en función de temporadas y lanzamientos — como el posicionamiento de Hacienda de Tepa Black en torno al Día del Tequila (LJA Aguascalientes, 2025) — sin incurrir en nuevas inversiones de producción metálica. El exhibidor evolucionó con la estrategia comercial de la marca desde el primer día.
Lo que Este Exhibidor Revela para tu Marca
Hay una certeza que el caso Hacienda de Tepa confirma: en el segmento premium, el exhibidor no es un soporte para el producto. Es la primera capa de la experiencia de marca.
Un exhibidor que replica la estética del producto en su construcción — color, acabado, proporción — no suma a la identidad visual: la multiplica. El shopper no separa lo que ve en el exhibidor de lo que verá en la botella. Los procesa como una sola experiencia. Y esa experiencia comienza siempre en el piso de venta, no en la mano del consumidor.
La verticalidad de 208 cm no es solo una elección de formato: es una declaración de intención. Las marcas que ocupan altura en el piso de venta ocupan también jerarquía en la percepción del shopper. En retail de licores, donde el premium se construye tanto con diseño como con precio, esa jerarquía visual es un activo comercial tan real como cualquier inversión en medios.
Y el sistema de artes intercambiables en múltiples puntos del exhibidor convierte a la estructura en una plataforma de activación permanente: el mismo mueble que lanzó la marca puede sostener la siguiente campaña, y la siguiente, y la siguiente. Para marcas con ambición de largo plazo en el punto de venta, eso no es una característica técnica. Es una ventaja estratégica.
¿Tu marca premium merece un punto de venta que esté a su altura?
En AIM diseñamos, desarrollamos y producimos exhibidores de piso para marcas que entienden que la primera impresión no ocurre cuando el shopper abre la botella. Ocurre cuando la ve por primera vez desde el otro lado del pasillo. Contáctanos y construyamos juntos la presencia en piso que tu marca merece.
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