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Empresa 100% mexicana que revolucionó la manera de preparar el Carajillo.
El ritual era sencillo: abrir, preparar, agitar y disfrutar. Pero después de la experiencia quedaba algo sobre la mesa: el shaker.
Auténtico Corajillo ha construido su crecimiento alrededor de una propuesta que combina sabor, practicidad y una preparación sencilla. Con el lanzamiento de Baileys Shakeado Corajillo, esa experiencia incorporó un shaker de plástico diseñado específicamente para preparar la bebida, un elemento funcional que cumplía perfectamente su propósito, pero que terminaba siendo desechado después de utilizarse.
Fue ahí donde surgió una pregunta que cambiaría la manera de fabricar el producto: ¿cómo disminuir la cantidad de plástico utilizada en el shaker sin afectar sus propiedades ni modificar la experiencia del consumidor?
La respuesta no consistió en eliminar el shaker ni en sustituirlo por un producto completamente diferente, sino en mirar hacia uno de los materiales más representativos de México: el agave. De la mano de Auténtico Corajillo, AIM y Ecoware transformaron el shaker utilizado en Baileys Shakeado Corajillo en un producto Bio, sustituyendo un porcentaje del polipropileno convencional por fibras de agave mediante PolyAgave®.
Así, un elemento que originalmente dependía en mayor medida de polímeros derivados del petróleo comenzó a incorporar biomasa proveniente de una industria que genera más de un millón de toneladas de bagazo de agave al año, convirtiendo un subproducto agroindustrial en parte de una nueva experiencia de consumo.
Auténtico Corajillo es una marca mexicana que ha experimentado un importante crecimiento gracias a una propuesta basada en bebidas atractivas y fáciles de preparar. Su innovación constante la llevó a desarrollar nuevas experiencias como Baileys Shakeado Corajillo, donde el shaker no era simplemente un envase, sino una parte esencial del ritual de preparación.
El problema aparecía después de beberlo. Una vez cumplida su función, el shaker de plástico era desechado, por lo que surgió la oportunidad de analizar su composición y encontrar una manera de disminuir la cantidad de plástico convencional utilizado sin afectar las propiedades necesarias para preparar correctamente la bebida.
El reto era más complejo de lo que parecía porque cambiar un material no puede significar sacrificar la funcionalidad del producto. El shaker debía conservar su estructura, resistencia y desempeño durante la preparación, por lo que la solución tenía que encontrar un equilibrio entre funcionalidad, experiencia y una composición diferente de materiales.
Al mismo tiempo, existía un objetivo ambiental: reducir la dependencia de polímeros derivados del petróleo y explorar la posibilidad de aprovechar una biomasa que ya existía como consecuencia de otra actividad industrial.
Y ahí es donde el agave cambió la historia.
A través de Ecoware, convertimos el shaker utilizado en Baileys Shakeado Corajillo en un Shaker Bio, sustituyendo un porcentaje del polipropileno por fibras de agave mediante PolyAgave®.
La solución no buscaba eliminar por completo el polímero, sino utilizar únicamente la cantidad necesaria y reemplazar parcialmente el material convencional con fibras de origen vegetal, manteniendo las propiedades requeridas para que el shaker continuara funcionando como había sido diseñado.
Esta decisión permitió conservar la experiencia de preparación que caracterizaba al producto mientras se modificaba algo que el consumidor quizá no veía inmediatamente, pero que resultaba fundamental: su composición.
En lugar de desarrollar un nuevo objeto desde cero, se tomó un producto que ya funcionaba y se replanteó desde el material.
México tiene una relación única con el agave. Lo vemos en los campos, en las botellas y en algunas de las bebidas que han llevado la identidad del país alrededor del mundo, pero detrás de esa industria existe también otra historia: la de los materiales que quedan después del procesamiento de la planta.
La industria genera más de un millón de toneladas de bagazo de agave al año, un subproducto agroindustrial compuesto por el material fibroso que permanece después del procesamiento.
Y ahí existe una oportunidad.
Lo que para una industria es un subproducto puede convertirse en materia prima para otra.
PolyAgave® parte precisamente de esa idea al incorporar fibras provenientes del agave en la fabricación de productos que tradicionalmente utilizarían una mayor proporción de polímeros convencionales. En lugar de considerar esa biomasa únicamente como algo que queda al final de un proceso, se exploran nuevas aplicaciones capaces de darle utilidad dentro de otros productos.
En el caso de Baileys Shakeado Corajillo, esta tecnología encontró una aplicación especialmente interesante porque conectó dos mundos aparentemente diferentes: una bebida lista para preparar y un subproducto proveniente de la industria del agave.
El consumidor seguía teniendo en sus manos el shaker que necesitaba para preparar la bebida, pero ahora parte de su composición provenía de una fuente diferente.
El proyecto también representa una manera distinta de pensar el diseño de productos. Durante mucho tiempo, la lógica industrial ha seguido un camino relativamente lineal: extraer materias primas, fabricar, consumir y desechar. Sin embargo, materiales como el bagazo de agave abren la posibilidad de explorar modelos en los que los subproductos de una industria puedan encontrar aplicaciones en otra.
En este caso, la fibra de agave se incorporó a una matriz de polímero para disminuir parcialmente la cantidad de polipropileno convencional requerida para fabricar cada shaker.
Esto permitió atacar dos desafíos al mismo tiempo: reducir la dependencia de polímeros derivados del petróleo y aprovechar biomasa proveniente del procesamiento del agave.
La innovación, por lo tanto, no estaba únicamente en crear un shaker diferente, sino en reconsiderar de dónde podían provenir parte de los materiales necesarios para producirlo.


Reducción de la cantidad de polipropileno convencional utilizada en los shakers de Baileys Shakeado Corajillo, sustituyendo una parte del polímero por fibras de agave sin perder las propiedades necesarias para su funcionamiento.
Esto permitió disminuir el consumo de polímeros provenientes del petróleo por pieza y, al mismo tiempo, incorporar biomasa de agave como parte de la materia prima, dando una nueva aplicación a un subproducto agroindustrial que se genera en grandes cantidades.
La solución también busca contribuir a reducir desperdicios al aprovechar parte de esa biomasa dentro de nuevos productos. Desde una perspectiva ambiental más amplia, disminuir la dependencia de polímeros fósiles e incorporar biomasa residual puede contribuir a reducir impactos asociados con las materias primas convencionales, incluyendo emisiones de gases de efecto invernadero, aunque una reducción específica de huella de carbono o CO₂ del shaker tendría que cuantificarse mediante un análisis de ciclo de vida del producto.
Esta precisión es importante porque hace más sólido el resultado: no necesitamos exagerar el beneficio ambiental para demostrar que hubo un cambio real. Se utilizó menos polipropileno convencional, se incorporó fibra de agave y se encontró una nueva aplicación para biomasa proveniente de otra industria.
Además, la iniciativa permitió a Auténtico Corajillo incorporar una decisión de materiales más responsable dentro de uno de sus productos, fortaleciendo su posicionamiento frente a consumidores que prestan cada vez mayor atención a los materiales y residuos asociados con aquello que consumen.
Muchas decisiones relacionadas con materiales ocurren detrás de una fábrica y permanecen completamente invisibles para el consumidor. En este proyecto sucedía algo diferente porque la innovación estaba literalmente en sus manos.
Cada Shaker Bio convertía una decisión de ingeniería y materiales en parte de la experiencia de Baileys Shakeado Corajillo. El consumidor podía preparar la bebida de la misma manera, pero el objeto utilizado para hacerlo había evolucionado.
Eso convierte al shaker en algo más que un recipiente. Se vuelve una demostración tangible de que una marca puede comenzar a replantear sus productos sin necesariamente transformar por completo la experiencia que sus consumidores ya conocen.
La historia puede explicarse de una manera muy sencilla: antes, el shaker dependía en mayor medida de polipropileno convencional; ahora, una parte de ese material fue sustituida por fibras provenientes del agave.
Normalmente pensamos en el agave por aquello en lo que puede convertirse: tequila, mezcal y otras bebidas profundamente relacionadas con México. El caso de Auténtico Corajillo y Ecoware invita a observar también aquello que queda después de su procesamiento.
Si una industria genera más de un millón de toneladas de bagazo al año, la pregunta deja de ser únicamente cómo manejar ese material y comienza a ser qué más podemos hacer con él.
Un shaker es una respuesta.
Pero no tiene por qué ser la única.
Vasos, envases, artículos promocionales y otros productos pueden convertirse en territorios para explorar nuevas aplicaciones de fibras vegetales, especialmente cuando existe la posibilidad de disminuir parcialmente la cantidad de polímeros convencionales que requieren.
En ese sentido, el Shaker Bio cuenta dos historias al mismo tiempo: la de una manera práctica de preparar Baileys Shakeado Corajillo y la de una fibra proveniente del agave que encontró una nueva función dentro de un producto completamente diferente.
Este caso deja un aprendizaje importante para otras marcas: innovar no siempre significa comenzar desde cero. En ocasiones, la oportunidad está en observar aquello que ya utilizamos y hacernos mejores preguntas.
¿Cuánto plástico utiliza este producto? ¿Es necesario utilizar esa cantidad? ¿Podemos sustituir una parte? ¿Existe un subproducto de otra industria que pueda convertirse en materia prima? ¿Podemos hacerlo sin comprometer la experiencia del consumidor?
Para Auténtico Corajillo, esas preguntas llevaron a replantear el shaker y el resultado fue una solución que mantuvo su propósito mientras reducía parcialmente su dependencia del polipropileno convencional y daba una nueva aplicación a las fibras de agave.
Ese es precisamente el tipo de innovación que buscamos desarrollar en AIM a través de Ecoware: hacer evolucionar los productos sin perder aquello que los hace funcionar.
Un vaso, un shaker, un envase o un artículo promocional. Muchas veces la oportunidad de innovar ya existe dentro del portafolio de una marca y solo necesitamos volver a mirar el producto para preguntarnos de qué otra manera podría fabricarse.
En AIM, a través de Ecoware, desarrollamos soluciones que incorporan fibras de origen vegetal y materiales alternativos a productos diseñados para promociones, experiencias de marca y consumo.
El Shaker Bio de Baileys Shakeado Corajillo comenzó con un reto muy concreto: disminuir la cantidad de plástico utilizado sin afectar las propiedades del shaker y encontrar una manera de contribuir a un mejor aprovechamiento de los materiales.
La respuesta estaba en una industria que genera más de un millón de toneladas de bagazo de agave al año.
La respuesta estaba en el agave.
Ahora la pregunta es: ¿qué producto de tu marca podríamos transformar después?
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